La IA como herramienta creativa

Por Anna Téllez

Uno de los ejemplos más contundentes de este cambio se vivió en 2024 con el lanzamiento comercial de Adobe Firefly, un modelo generativo de imágenes entrenado en contenido con licencia diseñado específicamente para creativos.

Según cifras oficiales de Adobe Informe de Innovación Creativa 2024, más del 82% de profesionales del diseño en Estados Unidos se declararon “optimistas” sobre el uso de inteligencia artificial como apoyo a la generación de conceptos, en lugar de verla como una amenaza.

El sector publicitario ha sido uno de los primeros en adoptar esta nueva IA creativa. En marzo de 2024, Coca-Cola lanzó Create Real Magic, una campaña realizada en colaboración con OpenAI y Bain & Company que invitaba a consumidores de 17 países a crear piezas visuales para la marca utilizando GPT-4 y DALL·E 3. El resultado: se generaron más de 120 mil artes únicos en dos semanas, de acuerdo con datos del artículo What Coca-Cola’s generative AI experiments mean for the brand’s future de Maketing Dive.

“La IA no reemplaza nuestro ADN creativo, lo amplifica. Nuestro reto es mantener el alma humana dentro de las ideas”. – Pratik Thakar, Global Head of Strategy & Creative de Coca-Cola.

Aunque todavía existe escepticismo, la economía creativa está respaldando con datos este acelerado cambio. Según el reporte The Fearless Future: 2025 Global AI Jobs Barometer de PwC Global AI Study 2025, proyecta que las aplicaciones creativas de IA generarán hasta 15.7 billones de dólares en valor económico global hacia 2030, acelerando especialmente la industria del contenido digital, audiovisual y diseño. Netflix, por ejemplo, reportó en su AI for Content Creation Report 2024 que casi el 32% de sus proyectos de preproducción audiovisual ya utilizan herramientas de IA, desde la generación de guiones tentativos hasta la simulación visual de escenas dentro de su plataforma interna conocida como Juno AI Previz. Latinoamérica no se ha quedado atrás. En México, datos del Observatorio IAB México 2024, indican que el 62% de agencias creativas ya integran IA generativa en al menos una fase de su proceso creativo, siendo la ideación, el copywriting y los prototipos visuales las áreas más populares. Empresas como The Walt Disney Company LATAM han realizado pruebas con Sora el generador de video de OpenAI anunciado en febrero de 2024, para desarrollar teasers conceptuales de nuevas producciones, según confirmó su Chief Creative, Diego Lerner en entrevista con LatinSpots en abril de 2024.

Por supuesto, los desafíos éticos no se han quedado atrás. Con la entrada en vigor del AI Act europeo en 2025 (primera ley integral del mundo para regular la inteligencia artificial), las empresas cuyo output creativo involucre IA deberán declarar explícitamente si una pieza fue generada o alterada por una máquina. También, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos anunció en enero de 2025 que está evaluando los impactos laborales de la IA en industrias creativas como publicidad, entretenimiento y diseño.

El verdadero cambio que propone la AI creativa no es reemplazar al talento, sino modificar su rol. En lugar de dedicar horas a tareas operativas como la edición inicial o la exploración visual, los creativos ahora pueden enfocarse en la estrategia conceptual, el estilo narrativo y la toma de decisiones con una profundidad inédita. Esto lleva a una relación simbiótica: la IA genera y el humano orienta.

Para finales de 2025, el panorama sólo apunta hacia una integración más profunda. Plataformas como Canva AI, Figma AI y Microsoft Copilot for Designers están transformando a los equipos creativos en hubs híbridos de innovación. De acuerdo con Forrester Predictions 2025, el 70% de las marcas globales adoptarán flujos de trabajo creativos con IA generativa, especialmente para producción de contenido en redes sociales, donde la velocidad de ejecución es crítica.

Lejos de restar valor a la intuición humana, la AI creativa está empujando al mundo artístico y publicitario a reinventarse. En este nuevo panorama, la creatividad no nace únicamente de la inspiración momentánea, sino también de un diálogo constante entre el cerebro y el algoritmo. Quien entienda primero cómo usar estas herramientas no solo imaginará el futuro… sino que lo diseñará, una idea a la vez.