Influencers falsos, pero ventas reales

Por Anna Téllez

Actualmente, los influencers virtuales y las tecnologías de deepfake (videos, audios o imágenes manipulados con tecnología de inteligencia artificial para hacer creer que una persona está diciendo o haciendo algo que nunca hizo o dijo) están transformando radicalmente el panorama del marketing, y rompiendo las líneas entre lo real y lo ficticio. Estos avances están redefiniendo la manera en que las marcas construyen sus narrativas publicitarias y se relacionan con sus audiencias.

Figuras como Lil Miquela, Shudu y Aitana López, entre otras, no solo han capturado la atención de millones en redes sociales, sino que también han establecido nuevas formas de interacción entre marcas y audiencias.

Lil Miquela, creada por la empresa Brud en LA, ha sido pionera en este ámbito. Con más de 2,4 millones de seguidores en Instagram, ha colaborado con marcas de renombre como Prada, Calvin Klein, Samsung y, más recientemente, BMW. En la campaña “Make it Real” de BMW, Lil protagoniza un video donde experimenta el mundo real conduciendo el nuevo vehículo eléctrico BMW iX2, simbolizando la fusión entre lo digital y lo físico.

Shudu, conocida como la primera supermodelo digital, fue creada por el fotógrafo Cameron-James Wilson. Con más de 235 mil seguidores en Instagram. Con una estética hiperrealista, ha trabajado con marcas como Rabanne, Cosmopolitan, Maje, Balmain, Fenty y Tiffany’s, destacándose por su representación inclusiva y su capacidad para conectar con audiencias diversas.

En España, Aitana López, desarrollada por la agencia The Clueless, ha emergido como una influencer virtual destacada. Con más de 260 mil seguidores en Instagram, Aitana genera ingresos mensuales significativos para sus creadores, demostrando el potencial económico de estos personajes digitales.

El atractivo de los influencers virtuales está en su capacidad para ofrecer una imagen totalmente controlada y coherente, sin los riesgos asociados a las figuras humanas. Según el artículo “Should Your Brand Hire a Virtual Influencer? Relying on AI-generated personalities can be a low-risk, high-engagement strategy” de Harvard Business Review, la empresa detrás de Lil Miquela cobra alrededor de 9 mil dólares por publicación, una cifra competitiva en comparación con influencers humanos de similar alcance. Esta eficiencia ha llevado a muchas marcas a considerar seriamente la incorporación de avatares digitales en sus campañas.

Las marcas de lujo, en particular, han adoptado esta tendencia visión estratégica, viendo en los embajadores creados por inteligencia artificial una herramienta poderosa para conectar con nuevas audiencias sin comprometer los valores tradicionales, exclusividad y sofisticación que las definen. Firmas como Louis Vuitton, Hermès, Chanel o Balmain, han explorado el potencial de los influencers virtuales y los avatares digitales no solo como rostros de campañas, sino como extensiones de su universo estético. Por ejemplo, Balmain, bajo la dirección creativa de Olivier Rousteing, ha incorporado modelos virtuales en sus campañas. La marca presentó su “ejército virtual” compuesto por modelos digitales como Shudu, Margot y Zhi, creadas por el fotógrafo Cameron-James Wilson. Estas modelos fueron utilizadas para mostrar las colecciones de la marca, destacando la innovación y la integración de la tecnología en la moda de lujo.

La tecnología de deepfake ha ganado terreno en el marketing, permitiendo la creación de contenidos hiperrealistas que capturan la atención del público. Según el informe “Deepfake AI Market Size Grand View Research” de Global Market Insights Inc, el mercado global de inteligencia artificial para deepfakes fue valorado en 805.1 millones de dólares en 2023 y se proyecta que crezca a una tasa compuesta anual del 26.3% entre 2024 y 2032. Esta expansión está impulsada por la creciente demanda de experiencias digitales personalizadas, lo que lleva a las empresas a innovar en aplicaciones de medios sintéticos para crear contenido adaptado que resuene con los consumidores, mejorando el compromiso y la lealtad a la marca.

Sin embargo, el uso de deepfakes también plantea desafíos éticos y legales. En 2024, se reportaron casos de fraude en los que se utilizaron deepfakes para suplantar a figuras públicas, como el caso de un empleado que fue engañado para transferir más de 25 millones de dólares. Según datos del artículo “Top 5 Cases of AI Deepfake Fraud From 2024 Exposed” de Incode 2024. Estos incidentes han llevado a una mayor vigilancia y regulación en torno al uso de esta tecnología.

Los influencers virtuales y las tecnologías de deepfake están inaugurando una nueva era en el marketing digital, ofreciendo oportunidades innovadoras para la interacción con el consumidor. Su implementación debe equilibrarse cuidadosamente con consideraciones éticas y legales para garantizar que la autenticidad y la confianza sigan siendo pilares fundamentales en la relación entre marcas y audiencias.