Coworking: la riqueza de un trabajo colaborativo
Por Caro Arriaga

El 9 de agosto se celebra el Día Internacional del Coworking, ya que el término traducido como “trabajo colaborativo” fue acuñado en 1999 por Bernard DeKoven (creador y desarrollador de videojuegos) quien formuló no sólo la palabra sino la noción de un espacio físico donde se comparten más allá de las instalaciones: las ideas. No fue hasta 2005 que en San Francisco se abrió el primer espacio de coworking, donde los empleados podían llevar a cabo sus tareas de manera muy libre y relajada.
Pero, el coworking trasciende el término de compartir espacio de oficinas, la labor colaborativa es mucho más profunda e interesante ya que se trata de combinar disciplinas para alcanzar objetivos. Hoy se trata de un método adecuado y muy socorrido en el mundo de los negocios. Normalmente, las empresas que trabajan en conjunto tienen algunas similitudes, como ser parte de la misma industria o tener audiencias similares. Aunque no es una regla. Conozcamos el caso de la “Probabilidad Artois”, campaña lanzada por los líderes de la empresa cervecera Stella Artois durante 2023 cuya premisa fue hallar los datos que analizan grandes obras de arte que contengan la imagen de dicha cerveza.
La elaboración de la cerveza belga Stella Artois se remonta a 1366, para resaltar el legado de la marca y su presencia a lo largo de la historia, la marca desarrolló una campaña de marketing basada en datos. La campaña consistió en analizar diferentes obras de grandes pintores europeos como Bruegel, Van Gogh o Manet y detectar la presencia de vasos de cerveza para cotejar si con base el año en que se pintó la obra; ubicación geográfica; vaso utilizado; color del líquido; y distancia entre el artista y la fábrica de cerveza coincidían con una Artois.
La campaña fue exitosa y atractiva, diferente e innovadora, pero ¿era posible sin la colaboración de matemáticos que idearan las fórmulas para el algoritmo que arrojó el resultado final o sin los historiadores del arte que determinaron qué obras y cómo analizarlas? Stella Artois no sólo echó mano de expertos en publicidad o marketing, se alió con personas cuyas profesiones parecían distantes del mundo de los negocios. Mejor, imposible. El resultado fue fabuloso e inesperado.
La campaña fue exitosa y atractiva, diferente e innovadora, pero ¿era posible sin la colaboración de matemáticos que idearan las fórmulas para el algoritmo que arrojó el resultado final o sin los historiadores del arte que determinaron qué obras y cómo analizarlas? Stella Artois no sólo echó mano de expertos en publicidad o marketing, se alió con personas cuyas profesiones parecían distantes del mundo de los negocios. Mejor, imposible. El resultado fue fabuloso e inesperado.



